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Cuando vi El Beso de Gustav Klimt

2018-07-04 - Microrrelatos
Cuando vi El Beso de Gustav Klimt

Cuando vi El Beso de Gustav Klimt en el Museo de la Historia del Arte de Viena, con todo su magnífico esplendor, supe por efecto de aquel fogonazo clarificador que te quería, y que era el momento de soltar amarras, de romper que todo lo que me unía a mi historia anterior. No sé si fueron los dorados que me llevaron al rubio de tu pelo, o los labios expuestos de la modelo que me recordaron el calor de los tuyos en aquel beso robado, o las muchísimas flores modernistas que llenaban el cuadro que me llevaron al embriagador olor que me llegaba de tu cuerpo cada vez que te tenía cerca.

No entiendo por qué rechacé aquel beso, tal vez miedo. Los cambios siempre producen vértigo. Y tú eras para mí un cambio vertiginoso, eras un volver a empezar. Algo nos unió desde el primer momento, eso es cierto, y fui consciente de ello, pero me quedé con el cálido efecto amistad, y no con el tórrido efecto amor que he sentido desde que vi El Beso de Gustav Klimt.

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