Contigo pan y palabras
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Me sentía bien al verte

2016-10-28 - Microrrelatos
Me sentía bien al verte

 

Me sentía bien al verte, más que eso, me llenabas de energía a tu lado. Tu sonrisa me reconfortaba, tus rizos sin final acariciaban mis ojos, y cuando me hablabas yo era otro, más fuerte, la tierra me acogía como a un hijo suyo, y yo lo sentía.  Aquel  timbre de voz tan delicado me llevaba a momentos de placer que no he olvidado nunca. Y tu bondad me hacía mejor, me alejaba de toda maldad, de todo mal pensamiento, de toda miseria humana.

Pero no sólo era aquel aura espiritual tan extraordinariamente acogedora. Además, eras hermosa; tus piernas, largas y diestras en el arte de amar; tus caderas, pronunciadas hasta lo impronunciable; tu rostro, esplendoroso, el de una virgen del Renacimiento frente a la inexpresividad pálida del Gótico, brillaba, siempre brillaba; la tersura de tus pechos que tantas veces visité; y tus hombros erguidos, como una diosa clásica.

Nunca me he sentido tan vivo como a tu lado. Y ahora, pasados los años, yo me hago la misma pregunta que tú me hiciste aquel fatídico día, la que te hizo llorar, la que provocó aquellas lágrimas que nunca he olvidado: ¿por qué? ¿por qué no me enamoré de ti?

 

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