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Mi alma intacta

2017-09-25 - Microrrelatos
Mi alma intacta

Mi alma intacta

Hasta un email contigo me resultaba una experiencia excitante. El día que te conocí sólo me pareciste una chica guapa, agradable de ver desde todos los ángulos, y tu sonrisa no era tampoco el menor de tus encantos. Pero no eras más que una de esas personas agradables de ver y tratar. Tuve la suerte, sin embargo, de intimar contigo para ver el tesoro que escondías. Toda tú, a decir verdad, eras un tesoro. Tu mirada me habló de tu inocencia, tus palabras de tu cultura, la suavidad de tu piel de tu delicadeza, aunque sólo nos tocáramos la mano. Aún recuerdo la conversación de aquel día en que quedamos solos en la oficina. Todos se habían ido. Aquella charla llena de confidencias cuando apenas nos conocíamos fue lo más bello que me había sucedido en mi larga vida laboral. Nada que ver con la venenosa joven que sustituiste, que envejeció a mi lado. Lástima de amor imposible, lástima de no poder soltar todos mis caballos de potencia amorosa y seducirte y dejarme seducir. Tú estabas en un tren, y yo en otro, e iban en direcciones contrarias. Tu contrato estaba a punto de acabar cuando viniste a sustituir a la sociópata, y te descubrí  como la chica por la que hubiera vendido el alma. Te fuiste del trabajo, comenzaste la vida en común con tu novio, y yo conservé mi alma intacta.

 

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